Parece que los chicos de Google la han liado parda con la internacionalización de sus mapas. Lo comentan varios medios:
En resumen: han empezado a traducir automáticamente los topónimos y nombres de calles. Eso en sí mismo no está mal, lo que está mal es mostrarlo por defecto cuando la lengua oficial es otra.
La internacionalización de los topónimos es un viejo problema para los sistemas de información geográfica, pero por suerte ya ha sido resuelto muchas veces. La solución de OpenStreetMap se basa en la capacidad del sistema de aplicar un número arbitrario de etiquetas a una entidad geográfica. En el caso de la internacionalización, se ponen tantos nombres como se quiera, en los idiomas que se conozcan. Echémosle un vistazo a algunas de las etiquetas del nodo nº 30894545 de nuestra base de datos:
- name = Girona
- name:ca = Girona
- name:es = Gerona
- name:fr = Gérone
- name:gl = Xirona
¿Qué significa esto? Significa que el nombre por defecto es Girona, pero que es Gerona en castellano, Gérone en francés, y Xirona en gallego. De esta manera, podemos hacer mapas en euskera, o en gaélico antiguo, o en el idioma que uno quiera.
El asunto de «¿cuál es el nombre oficial para un lugar?» puede ser peliagudo, como han demostrado los casos del norte de Chipre (¿es territorio griego o turco?) y Jerusalén (¿se habla hebreo o árabe?). Por suerte, en España tenemos las cosas claras gracias a que lo dice el BOE: en Galicia los nombres oficiales son en gallego, en Cataluña son en catalán, y en País Vasco y Navarra son los nombres en castellano y euskera separados con guión o barra (sí, el nombre oficial es “Donostia/San Sebastián”).
Además, la tecnología de OpenStreetMap permite ver todo el historial de ediciones de cualquier entidad geográfica. Si ha habido un cambio de nombre potencialmente peligroso o provocador, podemos saber quién, cuándo y porqué lo ha cambiado. Véase el caso Escrivá de Balaguer, por ejemplo.
Traducir los nombres a otros idiomas no está mal. Hay gente que prefiere decir “Avenida del Paralelo” en vez de “Avinguda del Paral·lel”. Pero el confundir los nombres locales con los nombres traducidos sin ningún motivo es un error que OpenStreetMap no comete.